SEÑORA DE CAPULETO.- No: eso debe hacerse el jueves: todavía hay
tiempo.
CAPULETO.- No: ahora, ahora: mañana temprano a la iglesia. (Se van Julieta
y el ama.)


SEÑORA DE CAPULETO.- Apenas nos queda tiempo. Es de noche.
CAPULETO.- Todo se hará, esposa mía. Ayuda a Julieta a vestirse. Yo no me
acostaré, y por esta vez seré guardián de la casa. ¿Qué es eso? ¿Todos los
criados han salido? Voy yo mismo en busca de Paris, para avisarle que mañana
es la boda. Este cambio de voluntad me da fuerzas y mocedad nueva.



ESCENA III

Habitación de Julieta


(JULIETA y su MADRE)


JULIETA.- Sí, ama, sí: este traje está mejor, pero yo quisiera quedarme sola
esta noche, para pedir a Dios en devotas oraciones que me ilumine y guíe en
estado tan lleno de peligros. (Entra la señora de Capuleto.)


SEÑORA DE CAPULETO.- Bien trabajáis. ¿Queréis que os ayude?
JULIETA.- No, madre. Ya estarán escogidas las galas que he de vestirme
mañana. Ahora quisiera que me dejaseis sola, y que el ama velase en vuestra
compañía, porque es poco el tiempo, y falta mucho que disponer.
SEÑORA DE CAPULETO.- Buenas noches, hija. Vete a descansar, que falta
te hace. (Vase.)
JULIETA.- ¡Adiós! ¡Quién sabe si volveremos a vernos! Un miedo helado
corre por mis venas y casi apaga en mí el aliento vital. ¿Les diré que vuelvan?
Ama. . . Pero ¿a qué es llamarla? Yo sola debo repre sentar esta tragedia. Ven a
mis manos, ampolla. Y si este licor no produjese su efecto, ¿tendría yo que ser
esposa del Conde? No, no, jamás: tú sabrás impedirlo. Aquí, aquí le tengo
guardado. (Señalando el puñal.) ¿Y si este licor fuera un veneno preparado por

51