albedrío. Horror me causas. Juro por mi santo hábito que yo te había creído de
voluntad más firme. ¡Matarte después de haber matado a Teobaldo! Y matar
además a la da ma que sólo vive por ti. Dime, ¿por qué maldices de tu linaje, y
del cielo y de la tierra? Todo lo vas a perder en un momento, y a deshonrar tu
nombre y tu familia, y tu amor y tu juicio. Tienes un gran tesoro, tesoro de
avaro, y no lo empleas en realzar tu persona, tu amor y tu ingenio. Ese tu noble
apetito es figura de cera, falta de aliento viril. Tu amor es perjurio y juramento
vacío, y profanación de lo que juraste, y tu entendimiento, que tanto realce
daba a tu amor y a tu fortuna, es el que ciega y descamina a tus demás
potencias, como soldado que se inflama con la misma pólvora que tiene, y
perece víctima de su propia defensa. ¡Alienta, Romeo! Acuérdate que vive
Julieta, por quien hace un momento hubieras dado la vida. Este es un consuelo.
Teobaldo te buscaba para matarte, y le mataste tú. He aquí otro consuelo. La
ley te condenaba a muerte, y la sentencia se conmutó en destierro. Otro con-
suelo más. Caen sobre ti las bendiciones del cielo, y tú, como mujer liviana,
recibes de mal rostro a la dicha que llama a tus puertas. Nunca favorece Dios a
los ingratos. Vete a ver a tu esposa: sube por la escala, como lo dejamos
convenido. Consuélala, y huye de su lado antes que amanezca. Irás a Mantua, y
allí permanecerás, hasta que se pueda divulgar tu casamiento, hechas las paces
entre vuestras familias y aplacada la indignación del Príncipe. Entonces
volverás, mil veces más alegre que triste te vas ahora. Vete, nodriza. Mil
recuerdos a tu ama. Haz que todos se recojan presto, lo cual será fácil por el
disgusto de hoy. Dile que allá va Romeo.
AMA.- Toda la noche me estaría oyéndoos. ¡Qué gran cosa es el saber! Voy a
animar a mi ama con vuestra venida.
ROMEO.- Sí: dile que se prepare a reñirme.
AMA.- Toma este anillo que ella me dio, y vete, que ya cierra la noch (Vase)
e.


ROMEO.- Ya renacen mis esperanzas.
FRAY LORENZO.- Adiós. No olvides lo que te he dicho. Sal antes que
amanezca, y si sales después, vete disfrazado; y a Mantua. Tendrás con
frecuencia noticias mías, y sabrás todo lo que pueda interesarte. Adiós . Dame
la mano. Buenas noches.

ESCENA IV

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