ROMEO.- No podéis hablar de lo que no sentís. Si fuerais joven, y recién
casado con Julieta, y la adoraseis ciegamente como yo, y hubieras dado muerte
a Teobaldo, y os desterrasen, os arrancaríais los cabellos al hablar, y os
arrastraríais por el suelo como yo, midiendo vuestra sepultura. (Llaman
dentro.)
FRAY LORENZO.- Llaman. Levántate y ocúltate, Romeo.
ROMEO.- No me levantaré. La nube de mis suspiros me ocultará de los que
vengan.
FRAY LORENZO.- ¿No oyes? ¿Quién va?. . . Levántate, Romeo, que te van a
prender.. . Ya voy. .. Levántate. Pero, Dios mío, ¡qué terquedad, qué locura! Ya
voy. ¿Quién llama? ¿Qué quiere decir esto?
AMA (dentro).- Dejadme entrar. Traigo un recado de mi ama Julieta.
FRAY LORENZO.- Bien venida seas. (Entra el ama.)
AMA.- Decidme, santo fraile. ¿Dónde está el esposo y señor de mi señora?
FRAY LORENZO.- Mírale ahí tendido en el suelo y apacentándose de sus
lágrimas.
AMA.- Lo mismo está mi señora: enteramente igual.
FRAY LORENZO.- ¡Funesto amor! ¡Suerte cruel!
AMA.- Lo mismo que él: llorar y gemir. Levantad, levantad del suelo:
tened firmeza varonil. Por amor de ella, por amor de Julieta. Levantaos, y no
lancéis tan desesperados ayes.
ROMEO.- Ama.
AMA.- Señor, la muerte lo acaba todo.
ROMEO.- Decías no sé qué de Julieta. ¿Qué es de ella? ¿No llama asesino a mí
que manché con sangre la infancia de nuestra ventura? ¿Dónde está? ¿Qué
dice?
AMA.- Nada, señor. Llorar y más llorar. Unas veces se recuesta en el lecho,
otras se levanta, grita: "Teobaldo, Romeo", y vuelve a acostarse.
ROMEO.- Como si ese nombre fuera bala de arcabuz que la matase, como lo
fue la infame mano de Romeo que mató a su pariente. Decidme, padre, ¿en qué
parte de mi cuerpo está mi nombre? Decídmelo, porque quiero saquear su
odiosa morada. (Saca el puñal.)
FRAY LORENZO.- Detén esa diestra homicida. ¿Eres hombre? Tu exterior
dice que sí, pero tu llanto es de mujer, y tus acciones de bestia falta de libre

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