una iglesia, pero basta. Si mañana preguntas por mí, verásme tan callado como
un muerto. Ya estoy escabechado para el otro mundo. Mala landre devore a
vuestras dos familias. ¡Vive Dios! ¡Que un perro, una rata, un ratón, un gato
mate así a un hombre ! Un matón, un pícaro, que pelea contra los ángulos y
reglas de la esgrima. ¿Para qué te pusiste a separarnos? Por debajo de tu brazo
me ha herido.
ROMEO.- Fue con buena intención.
MERCUTIO.- Llévame de aquí, Benvolio, que me voy a desmayar. ¡Mala
landre devore a entrambas casas! Ya soy una gusanera. ¡Maldita sea la
discordia de Capuletos y Montescos! (Vanse.)
ROMEO.- Por culpa mía sucumbe este noble caballero, tan cercano deudo del
Príncipe. Estoy afrentado por Teobaldo, por Teobaldo que ha de ser mi pariente
dentro de poco. Tus amores, Julieta, me han quitado el brío y ablandado el
temple de mi acero.
BENVOLIO (que vuelve). - ¡Ay, Romeo! Mercutio ha muerto. Aquella alma
audaz, que hace poco despreciaba la tierra, se ha lanzado ya a las nubes.
ROMEO.- Y de este día sangriento nacerán otros que extremarán la copia de
mis males.
BENVOLIO.- Por allí vuelve Teobaldo.
ROMEO.- Vuelve vivo y triunfante. ¡Y Mercutio muerto! Huye de mí, dulce
templanza. Sólo la ira guíe mi brazo. Teobaldo, ese mote de infame que tú me
diste, yo te lo devuelvo ahora, porque el alma de Mercutio está desde las nubes
llamando a la tuya,y tú o yo o los dos hemos de seguirle forzosamente.
TEO BALDO.- Pues vete a acompañarle tú, necio, que con él ibas siempre.
ROMEO.- Ya lo decidirá la espada. (Se baten, y cae herido Teobaldo.)
BENVOLIO.- Huye, Romeo. La gente acude y Teobaldo está muerto. Si te
alcanzan, vas a ser condenado a muerte. No te detengas como pasmado. Huye,
huye.
ROMEO.- Soy triste juguete de la suerte.
BENVOLIO.- Huye, Romeo. (Acude gente.)
CIUDADANO 1°.- ¿Por dónde habrá huido Teobaldo, el asesino de Mercutio?
BENVOLIO.- Ahí yace muerto Teobaldo.
CIUDADANO 1°.- Seguidme todos. En nombre del Príncipe lo mando.
(Entran el Príncipe con sus guardias, Montescos, Capuletos, etc.)

34