AMA.- Lo ignoro.
JULIETA.- Pues trata de saberlo. Y si es casado, el sepulcro será mi lecho de
bodas.
AMA.- Es Montesco, se llama Romeo, único heredero de esa infame estirpe.
JULIETA.- ¡Amor nacido del odio, harto pronto te he visto, sin conocerte!
¡Harto tarde te he conocido! Quiere mi negra suerte que consagre mi amor al
único hombre a quien debo aborrecer.
AMA.- ¿Qué estás diciendo?
JULIETA.- Versos, que me dijo uno bailando.
AMA.- Te están llamando. Ya va. No te detengas, que ya se han ido todos los
huéspedes.
EL CORO.- Ved cómo muere en el pecho de Romeo la pasión antigua, y cómo
la sustituye una pasión nueva. Julieta viene a eclipsar con su lumbre a la
belleza que mataba de amores a Romeo. Él, tan amado como amante, busca en
una raza enemiga su ventura. Ella ve pendiente de enemigo anzuelo el cebo
sabroso del amor. Ni él ni ella pueden declarar su anhelo. Pero la pasión
buscará medios y ocasión de manifestarse.

ACTO II

ESCENA PRIMERA

Plaza pública, cerca del jardín de Capuleto


(ROMEO, BENVOLIO y MERCUTIO)


ROMEO.- ¿Cómo me he de ir de aquí, si mi corazón queda en esas tapias, y mi
cuerpo inerte viene a buscar su centro?
BENVOLIO .- ¡ Romeo, primo mío!
MERCUTIO .- Sin duda habrá recobrado el juicio e ídose a acostar.
BENVOLIO.- Para acá viene: le he distinguido a lo lejos saltando la tapia de
una huerta. Dadle voces, Mercutio.
MERCUTIO.- Le voy a exorcizar como si fuera el diablo. ¡Romeo amante
insensato, esclavo de la pasión! Ven en forma de suspiro amoroso: respóndeme
con un verso solo en que aconsonen bienes con desdenes, y donde eches un

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