mano, hasta chocar y rebotar en la pared. No tardaron en hallarse flotando de una a otra
parte varias unidades.
- Oigame, Dave - dijo Hal -. Tengo años de experiencia de servicio encajados en mí.
Una cantidad irremplazable de esfuerzo se ha empleado en hacer lo que soy.
Habían sido sacadas ya una docena de unidades, aunque gracias a la redundancia de
su diseño -otro rasgo, lo sabía Bowman, que había sido copiado del cerebro humano- el
computador seguía manteniéndose.
Comenzó con el panel de AUTOINTELECCION.
- Dave - dijo Hal -. No comprendo por que me está haciendo esto... Tengo un gran
entusiasmo por la misión... Está usted destruyendo mi mente... ¿No lo comprende...? me
voy a hacer infantil... pueril... me voy a convertir en nada...
Esto es más duro de lo que creía, penso Bowman. Estoy destruyendo la única criatura
consciente de mi universo. Pero es cosa que ha de hacerse, y quiero recuperar el control
de la nave.
- Soy un computador Hal nueve mil, producción número 3. Me puse en funcionamiento
en la planta Hal de Urbana, Illinois, el 12 de Enero de 1997. El rápido zorro pardo brinca
sobre el perezoso perro. La lluvia de España cae principalmente en el llano. Dave... ¿se
encuentra usted aún ahí? ¿Sabía usted que la raíz cuadrada de 10 es
3,162277660168379...; Log 10 a la base e es 0,434294481906252... o corrección, o sea
log e a la base 10... La reciprocidad de 3 es 0,333333333333... dos por dos es... dos por
dos es... aproximadamente 4,10101010101010... Me parece estar teniendo cierta
dificultad... Mi primer instructor fue el doctor Chandra... él me enseño a cantar una
canción... que dice así... "Daisy, daisy, dame tu respuesta, di... Estoy medio loco de amor
por ti".
La voz se detuvo tan súbitamente que Bowman se quedó helado por un momento, con
su mano asiendo aún uno de los bloques de memoria que estaban todavía en circuito.
Luego, inesperadamente, Hal volvió a hablar.
- Buenos... días... doctor... Chandra... Aquí... Hal... estoy... listo... para... mi... primera...
lección... de... hoy... Bowman no pudo soportarlo más. Arrancó de un tirón la última
unidad y Hal quedó silencioso para siempre.



29 ­ Solo


Como minúsculo y complicado juguete, la nave flotaba inerte e inmóvil en el vacío. No
había medio de decir que era el más rápido objeto del Sistema Solar y que estaba
viajando con mucha mayor celeridad que cualquiera de los planetas al contornear el Sol.
Ni tampoco había indicación alguna de que portara vida; por el contrario, en efecto,
cualquier observador hubiera reparado en dos detalles aciagos: las puertas de la cámara
reguladora de presión estaban abiertas de par en par... y la nave aparecía rodeada por
una tenue nube de despojos que se iba dispersando lentamente.
Desperdigados en un volumen de espacio de varios kilómetros cúbicos, había trozos de
papel, chapas de metal, inidentificables fragmentos de chatarra... y acá y allá, nubes de
cristales destellando como piedras preciosas al distante Sol, donde había sido absorbido
líquido de la nave e inmediatamente helado. Todo ello constituía la inconfundible secuela
del desastre, como los restos flotantes en la superficie de un océano donde se fue a pique

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