CERTIFICADO H.19?" y "AREA ULTRALIMPIA - DEBEN SER LLEVADOS TRAJES DE
SUCCION."
Aunque la puerta no estaba cerrada con llave, llevaba tres sellos, cada uno con la
insignia de una autoridad diferente, incluyendo la de la Agencia Astronáutica. Mas aun
cuando hubiese llevado el gran sello del propio Presidente, Bowman no hubiese vacilado
el romperlo.
Había estado allí sólo una vez, antes, durante el proceso de instalación. Había olvidado
por completo que tenía un dispositivo con lente que escudriñaba el pequeño
compartimiento que, con sus estantes y columnas pulcramente alineadas de sólidas
unidades de lógica, se asemejaba más bien a la cámara acorazada de seguridad de un
banco.
Supo al instante que el ojo había reaccionado ante su presencia. Hubo el siseo de una
onda portadora al conectarse el transmisor local de la nave; luego, una voz familiar
provino del audífono del traje espacial.
- Algo parece haber sucedido al sistema de subsistencia, Dave.
Bowman no hizo caso. Se hallaba examinando minuciosamente las pequeñas etiquetas
de las unidades de lógica, cotejando su plan de acción.
- Oiga, Dave - dijo seguidamente Hal -. ¿Ha encontrado usted el trastorno?
Sería aquella una operación muy trapacera, de no tratarse simplemente más que de
cortar el abastecimiento de energía de Hal, lo que habría podido ser la respuesta de haber
estado tratando con un simple computador sin autoconciencia en la Tierra. Pero en el
caso de Hal, había además seis sistemas energéticos independientes y separados, con
un remate final consistente en una unidad nuclear isotópica blindada y acorazada. "No, no
podía simplemente tirar del interruptor"; y aun de ser ello posible, resultaría desastroso.
Pues Hal era el sistema nervioso de la nave; sin su supervisión, la Discovery sería un
cadáver mecánico. La única respuesta se hallaba en interrumpir los centros superiores de
aquel cerebro enfermo pero brillante, dejando en funcionamiento los sistemas reguladores
puramente automáticos. Bowman no estaba intentando esto a ciegas, pues el problema
había sido discutido ya durante su entrenamiento, aun cuando nadie soñara siquiera en
que hubiera de plantearse en realidad. Sabía que estaba incurriendo en un espantoso
riesgo; de producirse un reflejo espasmódico, todo se iría al traste en segundos...
- Creo que ha habido un fallo en las puertas de la cala de cápsulas espaciales, Hal -
observó en tono de conversación -. Tuviste suerte en no resultar muerto.
"Ahí va - pensó Bowman -. Jamás pensé que me convertiría en un cirujano aficionado
del cerebro... llevando a cabo una lobotomía, más allá de la órbita de Júpiter".
Soltó el cerrojo de la sección etiquetada REALIMENTACION COGNOSCITIVA y sacó
el primer bloque de memoria. La maravillosa red del complejo tridimensional, que podía
caber en la mano de un hombre, y sin embargo contenía millones de elementos, flotó por
la bóveda.
- Eh, Dave - dijo Hal - ¿Qué está usted haciendo?
"¿Sentiría dolor?", pensó brevemente Bowman. Probablemente no..., no hay órgano
sensorial alguno en la corteza cerebral humana, después de todo. El cerebro humano
puede ser operado sin anestesia.
Comenzó a sacar, una por una, las pequeñas unidades del panel etiquetado
REFORZAMIENTO DEL EGO. Cada bloque salía flotando en cuanto lo soltaba de la

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