Pero había también un control manual, que permitía operar cada hibernáculo como
unidad completamente autónoma, independiente de la supervisión de Hal. En estas
peculiares circunstancias, Bowman sentía una gran preferencia por el empleo de este
sistema manual.
También sentía, cada vez más acusadamente, que un compañero humano no bastaba.
Ahora que estaba con ello, podría revivir a los tres del hibernador. En las difíciles
semanas venideras podría necesitar tantas manos como fuera posible reunir. Con un
hombre muerto, y el viaje realizado a medias, las provisiones no serían problema.
- Hal - dijo con voz tan firme como pudo lograr -. Dame el control manual de
hibernación... de todas las unidades.
- ¿De todas ellas, Dave?
- Sí.
- ¿Puedo indicar que sólo se requiere un reemplazamiento? Los otros no están
destinados a revivir sino hasta los ciento doce días.
- Me doy perfecta cuenta de ello, pero prefiero hacerlo de esta manera.
- ¿Está usted seguro que es necesario revivir a todos ellos, Dave?
Podemos arreglárnoslas muy bien nosotros mismos. Mi cuadro de memoria es capaz
absolutamente de cumplir con todos los requisitos de la misión.
¿Era producto de su exagerada imaginación, se preguntó Bowman... o había
efectivamente un tono de ruego en la voz de Hal? Y por razonables que pudieran ser sus
palabras, le llenaron de una aprensión aún más profunda que antes.
La sugerencia de Hal no podía ser hecha por error; sabía perfectamente que
Whitehead debía ser revivido, ahora que había desaparecido Poole. Estaba proponiendo
un cambio trascendental en el planeamiento de la misión, y estaba por ende yendo mucho
más allá del campo de sus atribuciones.
Lo que había pasado antes pudo ser una serie de accidentes casuales; pero esta era la
primera indicación de motín.
Bowman sintió como si estuviera andando sobre arenas movedizas al responder:
- Puesto que se ha planteado una emergencia, deseo tanta ayuda como sea posible.
Por lo tanto, haz el favor de pasarme el control manual de hibernación.
- Si está usted decidido a revivir a toda la tripulación, yo mismo puedo manipularlo. No
hay necesidad alguna de que se moleste.
Había una irreal sensación de pesadilla en todo aquello. Bowman sintió como si se
encontrase en el estrado de los testigos, siendo interrogado por un acusador hostil por un
crimen del que no se percataba..., sabiendo que, aun cuando fuese inocente, un simple
desliz podría acarrear el desastre.
- Deseo hacer esto yo mismo, Hal - dijo -. Por favor, pásame el control.
- Mire, Dave, tiene usted una serie de cosas que hacer. Sugiero que me deje esto a mí.
- Hal... conecta a control manual de hibernación.
- Puedo apreciar, por las inflexiones del tono de su voz, que se encuentra usted muy
afectado, Dave. ¿Por qué no toma una píldora contra la tensión y descansa?
- Hal, yo estoy al mando de esta nave. Y te ordeno que sueltes el control manual de
hibernación.

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