apuntando atrás a lo largo de la invisible ruta que la Discovery había recorrido... hacia la
Tierra, paralelamente con los cálidos rayos del sol.
Ahora, sin ninguna señal de dirección para orientarlo, el somero plato se había
colocado a sí mismo en la posición neutral. Estaba apuntando hacia adelante, a lo largo
del eje de la nave... y, por ende, apuntando con precisión al brillante fanal de Saturno, que
aún se encontraba a meses de distancia. Poole se preguntaba cuántos problemas más
deberían presentarse para cuando la Discovery alcanzase su meta, aún distante. Si
miraba atentamente podía ver claramente que Saturno no era un disco perfecto; en cada
lado presentaba algo que ningún ojo humano había visto jamás a simple vista... el ligero
achatamiento motivado por la presencia de los anillos. Cuán maravilloso sería, se dijo,
cuando aquel increíble sistema de orbitante polvo y hielo llenase su firmamento, y se
convirtiese la Discovery en una luna eterna de Saturno. Pero aquella realización sería en
vano, a menos que pudieran restablecer la comunicación con Tierra.
Una vez más, estacionó a Betty a unos siete metros de la base del soporte de la
antena, y traspasó el control a Hal antes de salir.
- Salgo al exterior ahora - informó a Bowman -. Todo bajo control.
- Espero tengas razón. Estoy ansioso por ver esa unidad.
- La tendrás en el banco de pruebas dentro de veinte minutos, te lo prometo.
Hubo un silencio, durante un rato. Poole completó su pausado recorrido hacia la
antena. Luego Bowman, instalado el puente de mando, oyó varios bufidos y gruñidos.
- Acaso no pueda cumplir esa promesa; una de las tuercas se ha agarrotado. Debí de
haberla apretado demasiado. Hubo otro prolongado silencio; luego Poole llamó:
- Hal, gira la luz de la cápsula veinte grados a la izquierda... gracias... así está bien.
El más leve de los campanilleos de alarma sonó en alguna parte lejana de las
profundidades de la conciencia de Bowman. Era algo extraño... no alarmante en realidad,
sólo insólito. Se preocupó por ello unos segundos antes de precisar la causa.
Hal había ejecutado la orden, pero no se lo había comunicado, como invariablemente lo
hacía. Cuando terminara Poole, tenían que mirar aquello...
Fuera, en la armazón de la antena, Poole estaba demasiado ocupado para notar algo
insólito. Había asido la oblea del circuito con sus manos enguantadas, y estaba sacándola
de su ranura.
Se soltó, y la levantó a la pálida luz del sol.
- Aquí está la sinvergüenza esa - dijo al universo en general y a Bowman en particular.
- Todavía parece hallarse en perfecto estado.
Detúvose de pronto, su vista había captado un súbito movimiento... allá fuera, donde
ningún movimiento era posible.
Miró arriba, alarmado. El haz de iluminación de los dos focos gemelos de la cápsula
espacial, que había estado empleando para llenar las sombras proyectadas por el sol,
había comenzado a girar en derredor suyo.
Quizá Betty se había puesto al garete; debía haberla anclado descuidadamente. Luego,
con un asombro tan grande que no dejaba cabida alguna al miedo, vio que la cápsula
estaba yendo directamente hacia él, a impulso total.
La visión era tan increíble que heló su sistema normal de reflejos; no hizo intento
alguno para evitar al monstruo que se precipitaba hacia él.

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