Hizo una pausa, pero no hubo reacción alguna -. Hal - prosiguió -, ¿hay algo que te
está preocupando... algo que pudiera explicar este problema?
De nuevo se produjo la insólita demora, luego Hal respondió, en su tono normal:
- Mire, Dave, sé que está intentando ayudarme. Pero la falla se encuentra en el sistema
de la antena... o bien en sus procedimientos de comprobación. Mi proceso de información
es perfectamente normal. Si comprueba mi registro, lo encontrará completamente exento
de error.
- Lo sé todo sobre tu registro de servicio, Hal... pero ello no prueba que tengas razón
esta vez. Cualquiera puede cometer errores...
- No quiero insistir en ello, Dave, pero yo soy incapaz de cometer un error.
No había respuesta segura a esto, por lo que Bowman prefirió no discutir.
- Está bien, Hal - dijo, mas bien presurosamente -. Comprendo tu punto de vista.
Dejémoslo pues.
Sentía como si debiese añadir "y olvida por favor todo el asunto". Pero esto, desde
luego, era una cosa que Hal no haría jamás.
Era insólito que el Control de la Misión derrochara banda de ancho de radio en visión,
cuando todo lo realmente necesario era un circuito hablado con confirmación de teletipo.
Y el rostro que apareció en la pantalla no era el habitual controlador, sino el Jefe
Programador, el doctor Simonson. Poole y Bowman supieron al punto que ello sólo podría
significar trastorno.
- Hola, Rayos X-Delta-Uno, aquí Control de Misión. Hemos completado los análisis de
su dificultad A.E.-35, nuestros dos Hal Nueve Mil están de acuerdo. El informe que me
dieron ustedes en su transmisión dos-uno-cuatro-seis de predicción de un segundo fallo
confirma el diagnóstico.
"Como sospechamos, la falla no debe hallarse en la unidad A.E.-35. y no es necesario
reemplazarla de nuevo. El trastorno se encuentra en los circuitos de predicción, y
creemos que ello indica un conflicto de programación que sólo nosotros podemos resolver
si desconectan su Nueve Mil y conmutan vía control Tierra. En consecuencia, darán los
pasos necesarios, comenzando a las 22.00 Hora de la nave...
Se extinguió la voz del Control de Misión. En el mismo momento, sonó la Alerta,
formando un fondo plañidero a las "¡Condición Amarilla! ¡Condición Amarilla! de Hal.
- ¿Qué es lo que no marcha? - preguntó Bowman, aunque ya suponía la respuesta.
- La unidad A.E.-35. ha fallado, como lo predije.
- Veamos el despliegue de alineación.
Por primera vez desde el comienzo del viaje, la imagen había cambiado. La Tierra
había comenzado a desviarse de la retícula del anteojo; la antena de la radio no se
hallaba ya apuntando en dirección a su blanco.
Poole asestó su puño al interruptor de alarma, cesando el plañido. En el súbito silencio
que se extendió sobre el puente de mando, los dos hombres quedaron mirándose
mutuamente con desconcierto y preocupación mezclados.
¡Maldita sea! - profirió por fin Bowman.
- Así, pues, Hal tuvo razón todo el tiempo.
- Así parece, será mejor que nos excusemos.

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