nuestros estudios de factibilidad indican que el control Tierra es perfectamente
satisfactorio en esta fase de la misión.
- Rayos X-Delta-Uno, aquí Control de Misión, dos-uno-cinco-seis, transmisión
concluida.
Frank Poole, que estaba de guardia al recibirse el mensaje, lo meditó en silencio.
Esperaba ver si había algún comentario por parte de Hal, pero el computador no intentó
rebatir la implicada acusación. Bien, si Hal no quería abordar el tema, tampoco él se
proponía hacerlo.
Era casi la hora del relevo matinal, y normalmente esperaba a que Bowman se le
uniese en el puente de mando. Pero hoy quebrantó su rutina y volvió al eje de la nave.
Bowman estaba ya levantado, sirviéndose un poco de café, cuando Poole lo saludó con
un más bien preocupado "buenos días". Al cabo de todos aquellos meses en el espacio
pensaban aún en términos del ciclo normal de veinticuatro horas, aun cuando hacía
tiempo que habían olvidado los días de la semana.
- Buenos días - replicó Bowman - ¿Cómo va la cosa?
Poole se sirvió también café.
- Así, así. ¿Estas razonablemente despierto?
- Del todo. ¿Qué sucede?
Para entonces, cada uno sabía al instante cuando algo andaba mal. La más ligera
interrupción de la rutina normal era señal de que había que estar alerta.
- Pues... - respondió lentamente Poole, el Control de la Misión acaba de lanzarnos una
pequeña bomba. - Bajó la voz, como un médico discutiendo una enfermedad junto al
lecho del paciente -. Podemos tener un ligero caso de hipocondría a bordo.
Quizá Bowman no estaba del todo despierto después de todo, pues tardó varios
segundos en captar la insinuación. Luego dijo:
- Oh... comprendo. ¿Qué más te dijeron?
- Que no había motivo alguno de alarma, lo repitieron dos veces, lo cual más bien es
contraproducente, en cuanto a mí me concierne. Y que estaban considerando un traspaso
a control Tierra, mientras verifican un análisis de programa.
Ambos sabían, desde luego, que Hal estaba oyendo cada palabra, pero no podían
evitar esos corteses circunloquios. Hal era su colega, y no deseaban ponerlo en situación
embarazosa. Sin embargo, no parecía necesario en aquella fase discutir la cuestión en
privado.
Bowman acabó su desayuno en silencio, mientras Poole jugueteaba con la cafetera
vacía. Ambos estaban pensando furiosamente, pero no había nada más que decir.
Sólo les cabía esperar el siguiente informe de Control de la Misión... y preguntarse si
Hal abordaría por sí mismo el asunto. Sucediera lo que sucediese, la atmósfera a bordo
de la nave se había alterado sutilmente. Había una tirantez en el aire... una sensación de
que, por primera vez, algo podría funcionar mal.
La Discovery no era ya una nave afortunada.



24 ­ Circuito interrumpido

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