La tarjeta se deslizó fuera de su ranura sin ninguna dificultad; no se atascó ni de trabo
ninguno de las docenas de deslizantes contactos. En el lapso de un minuto estuvo
colocado el repuesto.
Pero Poole no se aventuró, y se apartó suavemente del armazón de la antena, para el
caso de que el gran plato hiciera movimientos alocados al ser restaurada la energía.
Cuando estuvo fuera de su alcance, llamó a Hal.
Por la radio dijo:
- La nueva unidad debería ser operante. Restaura energía de control.
- Dada energía - respondió Hal. La antena permaneció firme como una roca.
- Verifica controles de predicción de deficiencia.
Microscópicos pulsadores estarían ahora vibrando a través del complejo circuito de la
unidad, escudriñando posibles fallos, comprobando las miríadas de componentes para ver
que todos estuvieran conformes a sus tolerancias específicas. Esta operación había sido
hecha, desde luego, una veintena de veces antes que la unidad abandonara la fábrica;
pero ello fue hacía dos años y a más de mil quinientos millones de kilómetros de allí. A
menudo resultaba imposible apreciar como podían fallar unos solidísimos componentes
electrónicos, que habían sido sometidos a la más rigurosa comprobación previa; sin
embargo, fallaban.
- Circuito operante por completo - informó Hal, al cabo de sólo diez segundos. En ese
brevísimo lapso de tiempo había efectuado tantas comprobaciones como un pequeño
ejército de inspectores humanos.
- Magnífico - dijo Poole satisfecho -. Voy a colocar de nuevo la tapa.
Esta era a menudo la parte más peligrosa de una operación extravehicular, cuando
estaba terminada una tarea, y era simple cuestión de ir flotando arriba y volver al interior
de la nave..., mas era también cuando se cometían los errores.
Pero Frank Poole no habría sido designado para esta misión de no haber sido de lo
más cuidadoso, precavido y concienzudo. Se tomó tiempo, y aunque una de las tuercas
de cierre se le escapó, la recuperó antes de que se fuera a más de unos pocos palmos de
distancia.
Y quince minutos después se estaba introduciendo en el garaje de la cápsula espacial,
con la sosegada confianza de que aquella había sido una tarea que no precisaba ser
repetida.
En lo cual, sin embargo, estaba lastimosamente equivocado.



23 ­ Diagnóstico


- ¿Quiere decir - exclamó Frank Poole, más sorprendido que molesto -, que hice todo
ese trabajo para nada?
- Así parece - respondió Bowman -. La unidad da una comprobación perfecta. Hasta
con una sobrecarga de doscientos por ciento, no se indica ninguna predicción de fallo.
Los dos hombres se encontraban en el exiguo taller-laboratorio del carrusel, que era
más conveniente que el garaje de la cápsula espacial para reparaciones y exámenes de
menor importancia. No había ningún peligro allí de toparse con burbujas de soldadura

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