probabilidad de un segundo fallo en el curso de esta misión. Por lo tanto, si podemos
diagnosticar la causa del actual trastorno, podremos también reparar la unidad número
uno.
"Frank Poole, que está especialmente calificado para este tipo de trabajo, saldrá al
exterior de la nave y reemplazará la unidad defectuosa con la de repuesto. Y al mismo
tiempo, aprovechará la oportunidad para revisar el casco y reparar algunos microorificios
que han sido demasiado insignificantes para merecer una especial EVA.
"Aparte de este problema menor, la misión continúa sin sucesos dignos de mención, y
debería continuar de la misma manera.
"Control de Misión, aquí Rayos X-Delta-Uno, transmisión dos-uno-cero-cuatro
concluida.



22 ­ Excursión


Las cápsulas extravehiculares o "vainas del espacio" de la Discovery, eran esferas de
aproximadamente tres metros de diámetro, y el operador se instalaba tras un mirador que
le procuraba una espléndida vista. El principal cohete impulsor producía una aceleración
de un quinto de gravedad -la suficiente para rondar en la Luna- permitiendo el gobierno de
pequeños pitones de control de posición. Desde un área situada inmediatamente debajo
del mirador brotaban dos juegos de brazos metálicos articulados, uno para labores
pesadas y otro para manipulación delicada. Había también una torreta extensible,
conteniendo una serie de herramientas automáticas, tales como destornilladores,
martillos, serruchos y taladros.
Las vainas del espacio no eran el medio de transporte más elegante ideado por el
hombre, pero eran absolutamente esenciales para la construcción y reparación en el
vacío. Se las bautizaba por lo general con nombres femeninos, tal vez en reconocimiento
a que su comportamiento fuera en ocasiones un tanto caprichoso. El trío de la Discovery
se llamaban Ana, Betty y Clara.
Una vez se hubo puesto su t aje de presión -su última línea de defensa- y penetrado en
r
el interior de la cápsula, Poole pasó diez minutos comprobando los mandos. Dio un toque
a los eyectores de gobierno, flexionó los brazos metálicos, y revisó el oxígeno, el
combustible y la reserva de energía. Luego, cuando estuvo completamente satisfecho,
habló a Hal por el circuito de radio. Aunque Bowman estaba presente en el puente de
mando, no intervendría a menos que hubiese algún error o mal funcionamiento.
- Aquí Betty. Comience secuencia bombeo.
- Secuencia bombeo comenzada.
Al instante, Poole pudo oír el vibrar de las bombas a medida que el precioso aire era
extraído de la cámara reguladora de presión. Luego, el tenue metal del casco externo de
la cápsula produjo unos suaves crujidos, y al cabo de cinco minutos, Hal informo:
- Concluida secuencia bombeo.
Poole hizo una última comprobación de su reducido tablero de instrumentos. Todo
estaba perfectamente normal.
- Abra puerta exterior - ordenó.

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