Faltan otros con más luces
Y siempre hay quien los perdone.



XII

347

Yo no sé qué tantos meses
Esta vida me duró;
A veces nos obligó
La miseria a comer potro:
Me había acompañao con otros
Tan desgraciaos como yo



348

Mas ?para qué platicar
Sobre esos males, canejos ?
Nace el gaucho y se hace viejo,
Sin que mejore su suerte,
Hasta que por ahi la muerte
Sale a cobrarle el pellejo



349

Pero como no hay desgracia
Que no acabe alguna vez,
Me aconteció que después
De sufrir tanto rigor,
Un amigo, por favor,
Me compuso con el Juez.

97