322

Alcé mis ponchos y mis prendas
Y me largué a padecer
Por culpa de una mujer
Que quiso engañar a dos;
Al rancho le dije adiós,
Para nunca más vover.



323

Las mujeres, dende entonces,
Conocí a todas en una;
Ya no he de probar fortuna
Con carta tan conocida:
Mujer y perra parida,
!No se me acerca ninguna!.



XI


324

A otros les brotan las coplas
Como agua de manantial;
Pues a mí me pasa igual;
Aunque las mías nada valen,
De la boca se me salen
Como ovejas de corral.



325

Que en puertiando la primera,
Ya la siguen los demás,

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