315

Y como nunca al que manda
Le falta algún adulón,
Uno que en esa ocasión
Se encontraba allí presente,
Vino apretando los dientes
Como perrito mamón.



316

Me hizo un tiro de revuélver
Que el hombre creyó siguro;
Era confiado y le juro
Que cerquita se arrimaba,
Pero, siempre en un apuro
Se desentumen mis tabas.



317

El me siguió menudiando
Mas sin poderme acertar,
Y yo, déle culebriar,
Hasta que al fin le dentré
Y ahi no más lo despaché
Sin dejarlo resollar.



318

Dentré a campiar en seguida
Al viejito enamorao...
El pobre se había ganao
En un noque de lejía.

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