269

Era tanta la aflición
Y la angurria que venían,
Que tuitos se me venían,
Donde yo los esperaba;
Uno al otro se estorbaba
Y con las ganas no vían.



270

Dos de ellos que traiban sables
Mas garifos y resueltos,
En las hilachas envueltos
Enfrente se me pararon,
Y a un tiempo me atropellaron
Lo mesmo que perros sueltos.



271

Me fuí reculando en falso
Y el poncho adelante eché,
Y en cuanto le puso el pie
Uno medio chapetón,
De pronto le di un tirón
Y de espaldas lo largué



272

Al verse sin compañero
El otro se sofrenó;
Entonces le dentré yo,
Sin dejarlo resollar,

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