VIII

222

Otra vez en un boliche
estaba haciendo la tarde;
Cayó un gaucho que hacia alarde
De guapo y peliador;
A la llegada metió
El pingo hasta la ramada,
Y yó sin decirle nada
Me quedé en el mostrador.



223

Era un terne de aquel pago
Que naides lo reprendía,
que sus enriedos tenía
Con el señor comendante;
Y como era protegido,
Andaba muy entonao,
Y a cualquier desgraciao
Lo llevaba por delante.



224

!Ah pobre! si el mismo creiba
Que la vida le sobraba;
Ninguno diría que andaba
Aguaitandolo la muerte.
Pero ansí pasa en el mundo,
Es ansí la triste vida:
Pa todos esta escondida
La güena o la mala suerte.

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