170

!Quien no sentirá lo mesmo
Cuando ansí padece tanto!
Puedo asigurar que el llanto
Como una mujer largué:
!Ay, mi Dios: si me quedé
mas triste que Jueves Santo!



171

Sólo se oiban los aullidos
De un gato que se salvó;
El pobre se guareció
Cerca, en una vizcachera:
Venía como si supiera
Que estaba de güelta yo.



172

Al dirme dejé la hacienda
Que era todito mi haber;
Pronto debíamos volver,
Sigún el Juez prometía,
Y hasta entonces cuidaria
De los bienes, la mujer.

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173

Después me contó un vecino
que el campo se lo pidieron;

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