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Jamás me puedo olvidar
Lo que esa vez me pasó;
Dentrando una noche yo
Al fortín, un enganchao,
Que estaba medio mamao,
Allí me desconoció.



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Era un gringo tan bozal,
Que nada se le entendía,
!quién sabe de ande sería!
Tal vez no juera cristiano,
Pues lo único que decía
Es que era pa-po-litano.



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Estaba de centinela
Y por causa del peludo
Verme más claro no pudo,
Y esa jué la culpa toda:
El bruto se asustó al ñudo
Y fí el pavo de la boda.



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Cuando me vido acercar:
-Quien vivore...?- preguntó;
-Que viboras?-, dije yo.
-!Ha garto!-, me pegó el grito,

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