volando hasta después de la puesta del Sol.
Descubrió el rizo, el balance lento, el balance en punta, la barrena invertida,
el medio rizo invertido.
Cuando Juan volvió a la Bandada ya en la playa, era totalmente de noche.
Estaba mareado y rendido.
No obstante, y no sin satisfacción, hizo un rizo para aterrizar y un tonel rápido
justo antes de tocar tierra.
Cuando sepan, pensó, lo del Descubrimiento, se pondrán locos de alegría.
¡Cuánto mayor sentido tiene ahora la vida! ¡En lugar de nuestro lento y
pesado ir y venir a los pesqueros, hay una razán para vivir! Podremos alzarnos
sobre nuestra ignorancia, podremos descubrirnos como criaturas de perfección,
inteligencia y habilidad.
¡Podremos ser libres! ¡Podremos aprender a volar! Los años venideros
susurraban y resplandecían de promesas.
Las gaviotas se hallaban reunidas en Sesión de Consejo cuando Juan tomó
tierra, y parecía que habían estado así reunidas durante algún tiempo.
Estaban, efectivamente, esperando.
-¡Juan Salvador Gaviota! ¡Ponte al Centro! -Las palabras de la Gaviota Mayor
sonaron con la voz solemne propia de las altas ceremonias.
Ponerse en el Centro sólo significaba gran vergüenza o gran honor.
Situarse en el Centro por Honor, era la forma en que se señalaba a los jefes
más destacados entre las gaviotas.
¡Por supuesto, pensó, la Bandada de la Comida... esta mañana: vieron el
Descubrimiento! Pero yo no quiero honores.
No tengo ningún deseo de ser líder.
Sólo quiero compartir lo que he encontrado, y mostrar esos nuevos
horizontes que nos están esperando.
Y dio un paso al frente.
-Juan Salvador Gaviota -dijo el Mayor-.
¡Ponte al Centro para tu Vergüenza ante la mirada de tus semejantes! Sintió
como si le hubieran golpeado con un madero.

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