¿No hay límites, Juan? pensó.
Bueno, ¡llegará entonces el día en que me apareceré en tu playa, y te
enseñaré un par de cosas acerca del vuelo! Y aunque intentó parecer
adecuadamente severo ante sus alumnos, Pedro Gaviota les vió de pronto tal y
como eran realmente, sólo por un momento, y más que gustarle, amó aquello que
vió.
¿No hay límites, Juan?, pensó, y sonrió.
Su carrera hacia el aprendizaje había empezado... Fin

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