con ellos se disipan las ideas
a que dieron lugar, y el más ligero
acaso, los placeres en afanes
muda tal vez, y en risa los lamentos.
Amor, como la suerte, es
inconstante:
que en este mundo al fin nada hay
eterno,
y aun se ignora si él manda a la
fortuna
o si ésta del amor cede del imperio.
Si el poderoso del lugar sublime
se precipita, le abandonan luego
cuantos gozaron su favor; si el
pobre
sube a prosperidad, los que le
fueron
más enemigos su amistad procuran
(y el amor sigue a la fortuna en
esto)
que nunca al venturoso amigos
faltan,
ni al pobre desengaños y
desprecios.
Por diferente senda se encaminan
los destinos del hombre y sus
afectos,
y sólo en él la voluntad es libre;
mas no la ejecución, y así el suceso
nuestros designios todos desvanece.
Tú me prometes no rendir a nuevo
yugo tu libertad... Esas ideas,
¡Ay! Morirán cuando me vieres
muerto.
CÓMICO Luces me niegue el sol, frutos la
2.º.- tierra,

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