CÓMICO Y, ¡oh! Quiera el Cielo que otros
2.º.- tantos giros
a la luna y al sol, señor, contemos
antes que el fuego de este amor se
apague.
Pero es mi pena inconsolable al
veros
doliente, triste, y tan diverso ahora
de aquel que fuisteis... Tímida
recelo...
Mas toda mi aflicción nada os
conturbe:
que en pecho femenil llega al exceso
el temor y el amor. Allí residen
en igual proporción ambos afectos,
o no existe ninguno, o se combinan
este y aquel con el mayor extremo.
Cuan grande es el amor que a vos
me inclina,
las pruebas lo dirán que dadas
tengo;
pues tal es mi temor. Si un fino
amante,
sin motivo tal vez, vive temiendo;
la que al veros así toda es temores,
muy puro amor abrigará en el
pecho.
CÓMICO l.º.- Si, yo debo dejarte, amada mía,

inevitable es ya: cederán presto
a la muerte mis fuerzas fatigadas;
tú vivirás, gozando del obsequio
y el amor de la tierra. Acaso
entonces
un digno esposo...
CÓMICO No, dad al silencio

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