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Pirro feroz como la Hyrcana
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tigre ...
No es éste, pero empieza con Pirro... ¡ah!...
Pirro feroz, con pavonadas armas,
negras como su intento, reclinado
dentro en los senos del caballo
enorme,
a la lóbrega noche parecía.
Ya su terrible, ennegrecido aspecto
mayor espanto da. Todo le tiñe
de la cabeza al pie caliente sangre
de ancianos y matronas, de robustos
mancebos y de vírgenes, que abrasa
el fuego de los inflamados edificios
en confuso montón; a cuya horrenda
luz que despiden, el caudillo insano
muerte y estrago esparce. Ardiendo
en ira,
cubierto de cuajada sangre, vuelve
los ojos, al carbunclo semejantes,
y busca, instado de infernal
venganza,
al viejo abuelo Príamo...

Prosigue tú.

POLONIO.- ¡Muy bien declamado, a fe mía! Con buen acento y
bella expresión.

CÓMICO 1.º.- Al momento
le ve lidiando, ¡resistencia breve!
contra los Griegos; su temida espada
rebelde al brazo ya, le pesa inútil.
Pirro, de furias lleno, le provoca
a liza desigual: herirle intenta,
y el aire solo del funesto acero

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