enteramente aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos
políticos, pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura
del Príncipe.
CLAUDIO.- Pues dínosla, que estoy impaciente de saberla.

POLONIO.- Será bien que deis primero audiencia a los
Embajadores; mi informe servirá de postres a este gran festín.

CLAUDIO.- Tú mismo puedes ir a cumplimentarlos e introducirlos
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. Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera de la
indisposición de tu hijo.

GERTRUDIS.- ¡Ah! Yo dudo que él tenga otra mayor que la muerte
de su padre, y nuestro acelerado casamiento.

CLAUDIO.- Yo sabré examinarle.




Escena V



CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, VOLTIMAN, CORNELIO,
acompañamiento.



CLAUDIO.- Bienvenidos, amigos. Dí, Voltiman, ¿qué respondió
nuestro hermano, el Rey de Noruega?

VOLTIMAN.- Corresponde con la más sincera amistad a vuestras
atenciones y a vuestro ruego. Así que llegamos, mandó suspender los
armamentos que hacía su sobrino, fingiendo ser preparativos contra el
polaco; pero mejor informado después, halló ser cierto que se dirigían
en ofensa vuestra. Indignado de que abusaran así de la impotencia a que
le han reducido su edad y sus males, envió estrechas órdenes a
Fortimbrás, que sometiéndose prontamente a las reprehensiones del tío,
le ha jurado por último que nunca más tomará las armas contra Vuestra

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