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POLONIO.- Pues entonces él dice ... Dice... ¿Qué iba yo a decir
ahora?... Algo iba yo a decir. ¿En qué estábamos?

REYNALDO.- En que él concluirá diciendo al amigo o al caballero.
POLONIO.- Sí, concluirá diciendo. Es verdad... (así te dirá
precisamente) algo iba yo a decir. Es verdad, yo conozco a ese mozo;
ayer le vi o cualquier otro día, o en tal y tal ocasión, con este o con
aquel sujeto, y allí como habéis dicho, le vi que jugaba, allá le encontré
en una comilona, acullá en una quimera sobre el juego de pelota y...,
(puede ser que añada) le he visto entrar en una casa pública, videlicet en
un burdel, o cosa tal. ¿Lo entiendes ahora? Con el anzuelo de la mentira
pescarás la verdad; que así es como nosotros los que tenemos talento y
prudencia, solemos conseguir por indirectas el fin directo, usando de
artificios y disimulación. Así lo harás con mi hijo, según la instrucción
y advertencia que acabo de darte. ¿Me has entendido?

REYNALDO.- Sí, señor, quedo enterado.
POLONIO.- Pues, adiós; buen viaje.

REYNALDO.- Señor...

POLONIO.- Examina por ti mismo sus inclinaciones.

REYNALDO.- Así lo haré.
POLONIO.- Dejándole que obre libremente.

REYNALDO.- Está bien, señor.

POLONIO.- Adiós.




Escena II



POLONIO OFELIA

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