de un tabique, contra las intemperies del invierno... Pero, callemos...
hagámonos a un lado, que... sí... Aquí viene el Rey, la Reina, los
Grandes... ¿A quién acompañan? ¡Qué ceremonial tan incompleto es
éste! Todo ello me anuncia que el difunto que conducen, dio fin a su
vida con desesperada mano... Sin duda era persona de calidad...
Ocultémonos un poco, y observa.




Escena III



CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, LAERTES, HORACIO, UN
CURA, DOS SEPULTUREROS. Acompañamiento de Damas,
(207)
Caballeros y Criados.



(208)
LAERTES.- ¿Qué otra ceremonia falta?
HAMLET.- Mira, aquel es Laertes, joven muy ilustre.

LAERTES.- ¿Qué ceremonia falta?

EL CURA.- Ya se han celebrado sus exequias con toda la decencia
posible. Su muerte da lugar a muchas dudas, y a no haberse interpuesto
la suprema autoridad que modifica las leyes, hubiera sido colocada en
lugar profano, allí estuviera hasta que sonase la trompeta final, y en vez
de oraciones piadosas, hubieran caído sobre su cadáver guijarros,
piedras y cascote. No obstante esto, se la han concedido las vestiduras y
adornos virginales, el clamor de las campanas y la sepultura.

LAERTES.- ¿Con qué no se debe hacer más?

EL CURA.- No más. Profanaríamos los honores sagrados de los
difuntos, cantando un réquiem para implorar el descanso de su alma,
como se hace por aquellos que parten de esta vida con más cristiana
disposición.

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