para vos también, y esto poquito es para mí. Nosotros podemos llamarla
yerba santa del Domingo,... vos la usaréis con la distinción que os
(180)
parezca... Esta es una margarita . Bien os quisiera dar algunas
violetas; pero todas se marchitaron cuando murió mi padre. Dicen que
tuvo un buen fin.

(181)
Un solitario
de plumas vario
me da placer.

LAERTES.- Ideas funestas, aflicción, pasiones terribles, los horrores
del infierno mismo; ¡todo en su boca es gracioso y suave!

OFELIA.- Nos deja, se va,
y no ha de volver.
No, que ya murió,
no vendrá otra vez...
su barba era nieve,
su pelo también.
Se fue, ¡dolorosa
partida! se fue.
En vano exhalamos
suspiros por él.
Los Cielos piadosos
descanso le den.

A él y a todas las almas cristianas. Dios lo quiera... ¡Eh! Señores, adiós.




Escena XVIII



CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES

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