dichosa me caiga.
Despierta el mancebo,
se viste de gala
y abriendo las puertas
entró la muchacha,
que viniendo virgen,
volvió desflorada.

CLAUDIO.- ¡Graciosa Ofelia!
OFELIA.- Sí, voy a acabar; sin jurarlo, os prometo que la voy a
concluir.

¡Ay! ¡Mísera! ¡Cielos!

¡Torpeza villana!
¿Qué galán desprecia
ventura tan alta?
Pues todos son falsos,
le dice indignada.
Antes que en tus
brazos
me mirase incauta,
de hacerme tu esposa
me diste palabra.
Y él responde entonces:
Por el sol te juro
que no lo olvidara,
si tú no te hubieras
venido a mi cama.

CLAUDIO.- ¿Cuánto ha que está así?

OFELIA.- Yo espero que todo irá bien... Debemos tener paciencia...
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Pero, yo no puedo menos de llorar considerando que le han dejado
sobre la tierra fría... Mi hermano lo sabrá... Preciso... Y yo os doy las
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gracias por vuestros buenos consejos... Vamos : la carroza. Buenas

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