CLAUDIO.- Y bien y Hamlet, ¿en dónde está Polonio?
HAMLET.- Ha ido a cenar.

CLAUDIO.- ¿A cenar? ¿Adónde?

HAMLET.- No adónde coma, sino adónde es comido, entre una
numerosa congregación de gusanos. El gusano es el Monarca supremo
(154)
de todos los comedores. Nosotros engordamos a los demás
animales para engordarnos, y engordamos para el gusanillo, que nos
come después. El Rey gordo y el mendigo flaco son dos platos
diferentes; pero se sirven a una misma mesa. En esto para todo.

CLAUDIO.- ¡Ah!

HAMLET.- Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha
comido a un Rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel
gusano.

CLAUDIO.- ¿Y qué quieres decir con eso?

HAMLET.- Nada más que manifestar, cómo un Rey puede pasar
progresivamente a las tripas de un mendigo.

CLAUDIO.- ¿En dónde está Polonio?

HAMLET.- En el cielo. Enviad a alguno que lo vea, y si vuestro
comisionado no le encuentra allí, entonces podéis vos mismo irle a
buscar a otra parte. Bien que, si no le halláis en todo este mes, le oleréis
sin duda al subir los escalones de la galería.
(155)
CLAUDIO.- Id allá a buscarle .
HAMLET.- No, él no se moverá de allí hasta que vayan por él.

CLAUDIO.- Este suceso, Hamlet, exige que atiendas a tu propia
seguridad la cual me interesa tanto, como lo demuestra el sentimiento
que me causa la acción que has hecho. Conviene que salgas de aquí con
acelerada diligencia. Prepárate, pues. La nave está ya prevenida, el
viento es favorable, los compañeros aguardan, y todo está pronto para tu
viaje a Inglaterra.

HAMLET.- ¿A Inglaterra?

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