Acto IV



Escena I



CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO



Salón de Palacio.



CLAUDIO.- Esos suspiros, esos profundos sollozos, alguna causa
tienen, dime cual es; conviene que la sepa yo... ¿En dónde está tu hijo?
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GERTRUDIS.- Dejadnos solos un instante . ¡Ah! ¡Señor lo que
he visto esta noche!

CLAUDIO.- ¿Qué ha sido, Gertrudis? ¿Qué hace Hamlet?
GERTRUDIS.- Furioso está, como el mar y el viento cuando
disputan entre sí cuál es más fuerte. Turbado con la demencia que le
agita, oyó algún ruido detrás del tapiz; saca la espada, grita; un ratón, un
ratón, y en su ilusión frenética mató al buen anciano que se hallaba
oculto.

CLAUDIO.- ¡Funesto accidente! Lo mismo hubiera hecho conmigo
si hubiera estado allí. Ese desenfreno insolente amenaza a todos: a mí, a
ti misma, a todos en fin. ¡Oh!.. ¿Y cómo disculparemos una acción tan

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