FAUSTO


Muy poco tiempo hace que estoy aquí, y vengo sumiso
para ha-blar y conocer a un hombre, a quien todos me
nombran con respeto.

MEFISTÓFELES
Vuestra cortesía me halaga en extremo. Veis un hombre
como tantos otros. ¿Os habéis dirigido ya a otras partes?

ESTUDIANTE
Ruégoos que os intereséis por mí. Llego con la mejor vo-
luntad, algún dinero y sangre joven. A duras penas consintió
mi madre en separarse de mí. Bien quisiera yo aprender aquí
algo bueno.

MEFISTÓFELES
Entonces os halláis cabalmente en el sitio debido.

ESTUDIANTE
Francamente, quisiera volverme ya. Entre esas paredes, en
esos recintos, no me hallo a gusto en manera alguna. Es un
espacio harto reducido, no se descubre nada de verdor,
ningún árbol, y en esas aulas, en esos bancos, se me van el
oído, la vista y el pensamiento.

MEFISTÓFELES
Eso no es sino cuestión de hábito. Tampoco, al principio,
toma el niño de buen grado el pecho de su madre, pero bien
pronto se alimenta con delicia. Así también, junto a los

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