JOHAN WOLFGANG GOETHE


¡Sea en buena hora! Sin embargo, una sola cosa temo; el
tiempo es breve y el arte es largo. Pienso que haréis bien en
dar oídos a la razón. Asociaos a un poeta, dejad que el
maestro divague en sus pensamientos y amontone sobre
vuestra respetable testa todas las nobles cualidades: al arrojo
del león, la agilidad del ciervo, la sangre ardiente del italiano,
la constancia del Norte. Dejadle que os halle el secreto de
aunar la grandeza de ánimo con la astucia, y de apasionaros,
conforme a un plan, con fogosos ímpetus juveniles. Hasta
tendría yo gusto en conocer a un tal señor; le apellidaría
señor Microcosmo.

FAUSTO
¿Qué soy, pues, si no es posible llegar a conseguir la
corona de la humanidad, hacia la cual tienden con afán todos
mis pensamientos?

MEFISTÓFELES
Tú eres, al fin y al cabo... lo que eres. Ponte pelucas de
millones de bucles; calza tus pies con coturnos de una vara
de alto, y a pesar de todo, seguirás siendo siempre lo que eres.

FAUSTO
Bien lo veo. En balde acumulé sobre mí todos los tesoros
del espíritu humano, y cuando al fin me siento para
descansar, ninguna nueva fuerza, a pesar de ello, nace en mi
pecho; no soy mas alto del grueso de un cabello, ni estoy más
cerca de lo Infinito.

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