FAUSTO


No se os fija medida ni término. Si os gusta golosinear en
todas partes, coger alguna cosa fugitiva, buen provecho os
haga lo que os deleite. Pero echad la mano y no seáis tímido.

FAUSTO
Bien sabes tú que no se trata de placer. Al vértigo me
abandono, al más amargo de los goces, al odio amoroso, al
enojo avivador. Mi corazón, curado ya del afán de saber, no
debe cerrarse de hoy más a dolor alguno, y lo que está
repartido entre la humanidad entera quiero yo experimentarlo
en lo íntimo de mi ser; quiero abarcar con mi espíri-tu lo más
alto y lo más bajo, acumular en mi pecho el bien y el mal de
ella, extendiendo así mi propio ser al suyo, y como ella
misma, estrellándome yo también al fin.

MEFISTÓFELES
¡Oh! Créeme a mí, que hace muchos miles de años que
estoy mascando ese duro manjar; desde la cuna hasta el
sepulcro, ningún hombre digiere la vieja levadura. Cree a uno
de nosotros: ese Todo no se ha hecho sino para un Dios; El
mora en un eterno esplendor; a nosotros nos ha puesto en
las tinieblas, y únicamente a vosotros convienen el día y la
noche.

FAUSTO
¡Pero yo lo quiero!

MEFISTÓFELES

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