JOHAN WOLFGANG GOETHE


que se diviertan. Ade-más, la presencia de un gallardo mozo,
creo yo, es siempre algo. Aquel que sabe comunicarse con
agrado, no se inquietará por el capri-cho del público; desea
para si una numerosa concurrencia a fin de im-presionarla
con mayor seguridad. Tened, pues, valor y mostraos ejem-
plar. Dejad que se oiga la fantasía con todos sus coros, razón,
inteli-gencia, sentimiento y pasión; mas, advertidlo bien: no
olvidéis la locura.

EL DIRECTOR
Pero, ante todo, procurad que haya mucha acción. Se
viene aquí para mirar, y lo que se quiere en primer término es
ver. Haced desfilar muchas cosas ante los ojos, de suerte que
el público se quede emboba-do mirando con la boca abierta,
y al punto habéis sacado provecho en grande; sois un
hombre muy bienquisto. A la masa no podéis domi-narla
sino por medio de la masa. Cada cual escoge al fin algo para
sí. Quien aporta mucho aportará un poco a varios, y todos
salen satisfechos del teatro. Si dáis una pieza, dadla desde
luego en piezas. Semejante guiso debe saliros bien; tan
fácilmente es servido como imaginado. ¿De qué sirve
presentar un todo? Así como así, el público os lo
desmenuzará al punto.



EL POETA




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