JOHAN WOLFGANG GOETHE


pudre antes de cogerlo, y árboles que diariamente se cubren
de nuevo verdor.

MEFISTÓFELES
No me arredra un encargo tal. Esos tesoros que dices, yo
te los puedo ofrecer. Mas, amigo querido, también se acerca
el tiempo en que podamos regaladamente comer en paz
alguna cosa buena.

FAUSTO
Si jamás me tiendo descansado sobre un lecho ocioso,
perezca yo al instante; si jamás con halagos puedes
engañarme hasta el punto de estar yo satisfecho de mí
mismo; si logras seducirme a fuerza de goces, sea aquél para
mí el último día. Te propongo la apuesta.

MEFISTÓFELES
¡Aceptada!

FAUSTO
¡Choquen nuestras manos! Si un día le digo al fugaz
momento: "¡Detente! ¡eres tan bello!", puedes entonces
cargarme de cadenas, entonces consentiré gustoso en morir.
Entonces puede doblar la fúne-bre campana; entonces
quedas eximido de tu servicio; puede pararse el reloj, caer la
manecilla y finir el tiempo para mi.

MEFISTÓFELES

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