JOHAN WOLFGANG GOETHE


MEFISTÓFELES
Estos son los pequeños entre los míos. Escucha como,
con sensa-tez de viejo, aconsejan el placer y la actividad.
Pretenden atraerte al vasto mundo, lejos de la soledad, donde
se paralizan los sentidos y los humores. Cesa de jugar con tu
pesadumbre, que, cual buitre, devora tu existencia. La más
ruin compañía te hará sentir que eres hombre entre los
hombres. Con todo, no quiere esto decir que vayas a
encajetarte con la chusma. No soy ninguno de los grandes,
pero, a pesar de ello, si quieres junto conmigo emprender la
marcha a través de la vida, quiero prestarme gustoso a ser
tuyo ahora mismo. Tu compañero soy, y si estás satisfecho de
mi, soy tu servidor, tu esclavo.

FAUSTO
Y en retorno, ¿qué debo hacer por ti?

MEFISTÓFELES
Mucho tiempo aún te queda para eso.

FAUSTO
No, no; el diablo es egoísta, y no hace fácilmente por
amor de Dios cosa alguna que sea de provecho para otro.
Expresa claramente sus contradicciones. Un servidor tal trae
peligro a la casa.

MEFISTÓFELES



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