JOHAN WOLFGANG GOETHE


tades, nada puede mover por fuera, de suerte que la existen-
cia es para mí una penosa carga, ansío la muerte y detesto la
vida.

MEFISTÓFELES
Y sin embargo, la muerte nunca es un huésped
bienvenido del todo.

FAUSTO
¡Oh! ¡Feliz aquel a quien ella le ciñe las sienes con
sangrientos lauros en medio del esplendor de la victoria!
¡Dichoso aquel a quien sorprende en brazos de una joven
después de vertiginosa y frenética danza! ¡Ah! ¡Si extasiado
ante el poder del sublime Espíritu, hubiese yo caído allí
exánime!

MEFISTÓFELES
Y con todo, no falta quien aquella noche dejó de beber
cierto licor pardo.

FAUSTO
A lo que parece el fisgonear es tu afán.

MEFISTÓFELES
No soy omnisciente, pero sé muchas cosillas.

FAUSTO



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