FAUSTO


Así, pues, ¿a la potencia eternamente activa, a la fuerza
saludable y creadora, opones tú la helada mano del diablo,
que en vano se crispa aleve? Trata de emprender otra cosa,
extraño hijo del Caos. .

MEFISTÓFELES
Ciertamente ya nos detendremos más en ello las próximas
veces. ¿Puedo ahora retirarme?

FAUSTO
No sé por qué lo preguntas. Esta vez he aprendido a
conocerte; ven ahora a visitarme según te plazca. Ahí está la
ventana, ahí está la puerta; tienes también disponible
seguramente el cañón de la chimenea.

MEFISTÓFELES
Lo confieso con ingenuidad. Un pequeño obstáculo me
impide salir: ese pie de bruja que está en vuestro umbral.

FAUSTO
¿El pentagrama te desazona? Ea, dime, hijo del infierno,
si eso te detiene, ¿cómo entraste, pues? ¿Cómo se dejó
engañar un espíritu como tú?

MEFISTÓFELES
Míralo bien; no está trazado de la manera debida. Uno de
los ángulos, el que mira hacia fuera, está, como ves, un poco
abierto.

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