JOHAN WOLFGANG GOETHE


orgullosa Luz que ahora disputa su antiguo lugar, el espacio
a su madre la Noche. Y a pesar de todo, no lo ha conseguido,
pues, por mucho que se afane, se halla fuertemente adherida
a los cuerpos; emana de los cuerpos, embellece los cuerpos, y
un simple cuerpo la detiene en su camino. Así, espero que no
durará mucho tiempo, y que con los cuerpos desaparecerá.

FAUSTO
Ahora conozco tus dignos oficios. Nada puedes aniquilar
en grande, y al presente lo intentas en pequeño.

MEFISTÓFELES
Y a decir verdad, no se ha adelantado gran cosa con esto.
Lo que se opone a la nada, ese algo, ese mundo grosero, por
más que ya lo haya intentado yo, no he podido hacerle mella
alguna con oleadas, tormentas, terremotos ni incendios:
tranquilos quedan al fin mar y tierra. Y tocante a la maldita
materia, semillero de animales y hombres, no hay medio
absolutamente de dominarla. ¡Cuántos y cuántos no he
enterrado ya! Y a pesar de todo, siempre circula una sangre
fresca y nueva. De continuar ello así, habría para
desesperarse. Del aire, del agua, lo mismo que de la tierra, se
desprenden mil gérmenes, en lo seco, lo húmedo, lo cálido,
lo frío. A no haberme yo reservado la llama, nada quedaría
para mí.

FAUSTO



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