JOHAN WOLFGANG GOETHE


PADRE PROFUNDO
(Región baja). Como el despeñadero que está a mis pies
descansa pesado sobre un profundo abismo; como mil
arroyuelos corren radiantes hacia el hórrido precipicio del
espumoso torrente; como por su propio impulso se yergue
vigoroso el tronco en el aire; así es el omnipotente amor, que
todo lo forma, todo lo mantiene. Óyese en torno mío un
zumbido agreste, cual si ondulasen la selva y el fondo de
rocas, y con todo, benigno en su zurrido, despéñase en el
abismo el raudal llamado a regar luego el valle; cayó
llameante el rayo para purificar la atmósfera, que llevaba en
su seno mefísticos vapores: ¿qué son sino otros tantos
mensajeros de amor, que ponen de manifiesto lo que,
obrando eternamente, nos rodea por doquier? ¡Así inflame
ello también mi pecho, donde el espíritu, conturbado y frío,
se atormenta en los límites de los torpes sentidos, en las
estrechas cadenas de dolor! ¡Dios mío, acalla mis
pensamientos, ilumina mi corazón. necesitado!

PADRE SERÁFICO
(Región intermedia). ¡Qué nubecilla matinal se cierne a
través de la oscilante cabellera de los abetos! ¿Presiento acaso
lo que vive en lo interior? Es un joven coro de espíritus.

CORO DE NIÑOS BIENAVENTURADOS
Dinos, Padre, ¿adónde vamos? Dinos, buen Padre
¿quiénes so-mos? Somos felices; para todos, para todos ¡es
tan apacible la exis-tencia ...!

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