FAUSTO




LA MILICIA CELESTE
(Canto). Seguid con vuelo plácido, mensajeros hijos del
cielo, para perdonar a los pecadores, para reanimar el polvo;
producid para todas las naturalezas saludables impresiones
en el majestuoso vuelo de vuestra pausada carrera.

MEFISTÓFELES
Oigo sonidos discordantes, un sonsonete fastidioso. Eso
viene de lo alto acompañado de una claridad importuna. Es
esa chapucería, mezcla de galopín y doncella, tal como puede
apreciarla un gusto santurrón. Bien sabéis cómo en horas
profundas impías, nosotros maquinamos la destrucción del
linaje humano: lo más nefando que hemos inventado se
acomoda perfectamente a su piedad. ¡Ved con qué disimulo
llegan los boquirrubios! Así nos han birlado a más de uno;
nos combaten con nuestras propias armas; también son ellos
diablos, aunque enmascarados. Perder aquí la partida, fuera
para nosotros un baldón eterno. (A los diablos.) Acercaos a la
tumba y teneos firmes en el borde.

CORO DE ÁNGELES
(Esparciendo rosas). Rosas deslumbradoras, que exhaláis
fragancia; vosotras que, vivificando en secreto, revoloteáis
flotantes en el aire con alas de ramitas y con entreabiertos
capullos, apresuraos a florecer. Haced que surja la verde y
purpúrea primavera; aportad el paraíso a aquel que reposa.



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