FAUSTO


empezó a tomar pie: tiendas, cabañas... y en medio del verdor
levantóse pronto un palacio.

BAUCIS
De día, en vano los servidores hacían mucho ruido con
azadón y pala, golpe tras golpe; allí donde de noche
revoloteaban pequeñas llamas en crecido número, alzábase
un dique al otro día. Debió de correr la sangre en los
sacrificios humanos; durante la noche oíanse los gemidos
arrancados por el dolor; hacia abajo, en dirección del mar,
corrían torrentes de fuego, y a la mañana siguiente aparecía
un canal. Ese hombre es un impío. Nuestra cabaña, nuestro
soto le tientan, y por más que había ostentación de ser
vecino, debe uno mostrarse sumiso.

FILEMÓN
Sin embargo, nos ha ofrecido una hermosa hacienda en la
nueva tierra.

BAUCIS
No te fíes del suelo de las aguas; mantente firme en tu
altura.

FILEMÓN
Dirijámonos a la capilla para contemplar la postrera
mirada del sol. Toquemos la campana, oremos de rodillas y
tengamos confianza en el Dios de nuestros padres.



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