FAUSTO


Audaces servidores de hábiles maestros abrieron fosos,
levantaron diques, redujeron los derechos del mar para ser
seńores allí donde antes él dominaba. Mira como verdean
una pradera tras otra, dehesa, jardín, aldea y bosque... Mas
ven ahora a tomar algún alimento, porque el sol va a dejarnos
en breve... Allá en el punto más lejano, deslízanse unas velas,
que buscan seguro puerto donde pasar la noche- las aves
conocen bien su nido-, porque ahora el puerto está allí. En
lontananza, pues, no percibes más que la franja azul del mar;
y a derecha e izquierda, en toda su amplitud, un espacio
densamente habitado.




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