FAUSTO


las arcas de tu botín. A más de esto, hay también necesidad,
no puedo pasarlo en silencio, de madera procedente de
parajes lejanos, así como de cal y pizarra y otros materiales
por el estilo. Instruido desde el púlpito, el pueblo se
encargará del acarreo. La Iglesia bendice a quien lleva carga
para su servicio. (Vase.)

EL EMPERADOR
Enorme y grave es el pecado que pesa sobre mi. La
maldita ralea hechiceresca me sume en rudo quebranto.

EL ARZOBISPO,
(Volviendo otra vez y haciendo la más profunda reverencia).
Perdona, ¡oh Señor! A ese hombre de tan pésima fama se le
ha cedido el litoral del Imperio; mas sobre él caerá el anatema
si tú, arrepentido, no concedes igualmente al elevado minis-
terio de la Iglesia los diezmos, censos, donaciones y derechos
de tales dominios.
EL EMPERADOR
(Malhumorado). Tal territorio no existe aún. Yace en el
fondo del mar.

EL ARZOBISPO
A quien tiene derecho y paciencia, le llega también su
tiempo. Que para nosotros subsista en su vigor Vuestra
palabra. (Vase.)

EL EMPERADOR

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