JOHAN WOLFGANG GOETHE


cruzando el majestuoso portal. La primera llamada de las
campanas ha resonado a través del monte y del valle,
dejándose oír desde las encumbradas torres que tienden a
subir al cielo. Acércase el penitente para empezar una nueva
vida. En el gran día de la consagración (¡quiera Dios que
llegue pronto!), tu presencia será el más preciado ornamento.

EL EMPERADOR
Que tan grande obra haga patente el piadoso designio de
glorificar a Dios nuestro Señor, así como de purificarme mis
pecados. ¡Basta! Siento ya cómo se exalta mi espíritu.

EL ARZOBISPO
En calidad de Canciller voy ahora a activar conclusión y
formalidades.

EL EMPERADOR
Presentas un documento en debida forma para transferir
a la Iglesia estos bienes. Gustoso lo firmaré.

EL ARZOBISPO
(Se ha despedido, pero vuelve en el momento de salir.) Al propio
tiempo dedicas a la obra, en cuanto vaya a empezarse, todas
las rentas del país: diezmos, censos, tributos en especie, a
perpetuidad. Mucho es menester para un digno
sostenimiento, y una cuidadosa administración crea enormes
dispendios. Y a fin de acelerar la construcción, en un sitio tan
desierto como éste, nos aprontarás alguna cantidad de oro de

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