JOHAN WOLFGANG GOETHE


Príncipes. Ante todo, hemos examinado lo que ayuda en
primer lugar a la estabilidad de la Casa y de la Corte. Mas
ahora, que lo que encierra el Imperio, sin excepción alguna,
con poder y autoridad, descanse sobre el número cinco. En
tierras, deben ellos sobresalir entre todos los demás, y por
este motivo dilato ahora mismo la extensión de sus dominios
sobre el patrimonio de aquellos que nos abandonaron. A
vosotros, que os mantenéis fieles, adjudico varios hermosos
territorios, juntamente con el alto derecho de extenderlo más
allá, según las circunstancias, por sucesión, compra y
permuta. Que os sea además concedido de un modo expreso
ejercer sin traba alguna los derechos que a vosotros,
Príncipes reinantes, os pertenecen por privilegio. Como
jueces, dictaréis las sentencias definitivas; que no sea válida
apelación alguna de las decisiones de vuestro altísimo
ministerio. Por otra parte, han de perteneceros impuestos,
censos, tributos en especie, feudos, derechos de escolta y
peaje, de regalía sobre minas, sal y acuñación de moneda.
Pues, para daros una valiosa y plena prueba de mi
reconocimiento, os he elevado a la primera jerarquía después
de la Majestad.

EL ARZOBISPO
En nombre de todos, recibe la expresión del más
profundo. Agra-decimiento. Tú nos haces poderosos y
fuertes, y a la vez consolidas tu poderío.
EL EMPERADOR



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