JOHAN WOLFGANG GOETHE


por añadidura, de ser ingenuo sin artificio y afable sin
doblez. Si tu vista penetra hasta lo más íntimo de mi ser, esto
es ya bastante para mí. ¿Puede la fantasía elevarse hasta
semejante fiesta? Cuando te dirijas a la mesa, yo te presentaré
la jofaina de oro y te guardaré las sortijas, a fin de que en tal
momento de placer se refresque tu mano, a la par que tu
mirada me llena de regocijo.

EL EMPERADOR
Asaz cuidadoso, a decir verdad, me siento para pensar en
fiestas. Pero, sea. Un alegre principio es también beneficioso.
(Al tercero). A ti te elijo para Trinchante mayor. Desde ahora
estén bajo tu dirección caza, corral y alquería; haz aderezar
para mí con esmero y en todo tiempo, según los meses, los
platos favoritos de mi elección.

EL TRINCHANTE MAYOR
Que un riguroso ayuno sea para mí el más grato deber
hasta que, ante ti colocado, te deleite un exquisito manjar. El
personal de la cocina ha de unirse a mi para hacer venir
lejanos productos y adelantar la estación. A ti no te seduce lo
exótico ni lo tempranero con que se engalana la mesa:
sencillo y substancioso es lo que tu gusto apetece.

EL EMPERADOR
(Al cuarto). Puesto que, sin poderlo evitar, no se trata aquí
sino de fiestas, sé para mí, joven héroe, transmutado en
Copero. Cuidas ahora, Copero mayor, de que nuestras

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