FAUSTO


importancia del momento. Así, pues, sin dilación alguna, me
uno ahora mismo a vosotros cuatro, ilustres próceres, para el
gobierno de la Casa, de la Corte y del Imperio. (Al primero). A
ti ¡oh Príncipe! se debe la sabia organización del ejército;
después, en el momento crítico, en la paz, obra según lo
requiera el tiempo. Yo te nombro Gran Mariscal, y te
confiero la espada.

EL GRAN MARISCAL
Cuando tu ejército leal, hasta el presente ocupado en el
interior, allá en la frontera confirme tu persona y trono,
séanos permitido prepararte el banquete el día de fiesta en
que los convidados se apiñan en el salón del espacioso
castillo de tus padres. Desnuda llevaré entonces esta espada
ante tí; desnuda la tendré a tu lado, para perpetua
salvaguardia de la Majestad suprema.

EL EMPERADOR
(Al segundo). Tú, que te muestras como hombre alentado y
a la vez afable y servicial, sé Gran Chambelán. El cargo no es
fácil. Eres cabeza de toda la servidumbre de la Casa; debido a
sus disensiones intestinas encuentro yo malos servidores.
Que de hoy más sea presentada como un honroso ejemplo tu
manera de complacer al Señor, a la Corte y a todos.

EL GRAN CHAMBELÁN
El secundar los altos designios del Señor reporta la gracia
de favorecer a los buenos, de no dañar ni aun a los malos, y

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